GESTIÓN DE CALIDAD EN LOS TRIBUNALES
La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia
John Ruskin
Elena Salaberry
Edgardo Ettlin
Ricardo Rodríguez da Silveira
GESTIÓN DE CALIDAD EN LOS TRIBUNALES
La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia
John Ruskin
Elena Salaberry
Edgardo Ettlin
Ricardo Rodríguez da Silveira
I. Generalidades
Se entiende como “Gestión de Calidad” al conjunto de las actividades de una
organización dispuestas por políticas de Eficiencia y Eficacia, con objetivos y
responsabilidades determinadas y desarrolladas a través de la planificación y de la
mejora continua.
En Uruguay no hay antecedentes de Juzgados desarrollando Sistemas de Gestión de
la Calidad. Por lo general (tanto en nuestro país como en la región) la mejora de la
gestión de una organización está aún muy ligada a las organizaciones empresariales.
Pero también en la Administración de Justicia, las demandas de la sociedad y la
complejidad de los asuntos a consideración de aquélla exigen un servicio cada vez más
eficiente.
En general se puede afirmar que todas las organizaciones cuentan con un sistema de
Gestión de la Calidad, sean o no conscientes de ello. Esto implica que solamente
quienes lo expliciten y controlen serán capaces de optimizar su funcionamiento.
En la base de la gestión de la calidad se encuentra el cumplimiento con los
requisitos del usuario/cliente. Para poder hacerlo, una organización debe contar con
mecanismos adecuados para explorar y conocer dichas necesidades y debe contar con
medios que le permitan organizar sus procesos de modo de poder cumplir con los
requisitos planteados. La forma en que se debe brindar un servicio condiciona la forma
en que se lo debe desarrollar.
Satisfacer al cliente (en nuestro caso, el “justiciable”) puede tener significados muy
diferentes en diversas actividades. En el caso concreto de la prestación del servicio en
un Juzgado, cumplir con las expectativas y requisitos de los usuarios refiere a la forma
en que se le brinda ese servicio, y al conocimiento y control de los costos, insumos y
recursos asociados a dicha prestación.
En un ámbito que por lo general es evaluado como altamente burocratizado, un
Sistema de Gestión de Calidad permite acortar los tiempos de demora de los trámites
internos, utilizar los recursos para mejorar los aspectos más valorados por los usuarios o
mejorar el desempeño de todos los participantes.
II. La gestión de Calidad en las Oficinas Públicas
En muchos tipos de dependencias (tanto públicas como privadas) es difícil que se
acepte el término de “cliente” para definir al destinatario de sus servicios o productos.
Sucede en la Educación o la Salud, donde cuesta percibir que el alumno o el paciente
son clientes. Al igual que otros actores involucrados, como los familiares que en ambos
casos tienen un contacto intenso tanto con la escuela como con el centro asistencial.
Ellos también son “clientes” que requieren cierto tipo de atención diferencial. En
Uruguay se agrega la dificultad adicional de percibir al usuario de una dependencia
pública como un cliente.
En términos generales es común que la palabra cliente esté reservada para definir a
quien paga por un producto o servicio. Sin embargo, el cliente es la organización o
persona que recibe un producto o servicio (por el que puede pagar o no). De hecho, el
término “cliente interno” refiere a quien recibe dentro de la misma empresa al trabajo
hecho por otra persona. El cliente es quien se encuentra al final del proceso.
Satisfacer al cliente interno significa entregar a la siguiente etapa un trabajo bien
hecho, útil para la actividad que sigue.
Satisfacer al cliente externo puede significar atenderlo en el menor tiempo posible,
con las garantías necesarias, en un ambiente cómodo para el adecuado desarrollo de sus
actividades.
Si nos ubicáramos en la óptica de la Ley de Relaciones de Consumo No. 17.250, el
Poder Judicial y los tribunales son “proveedores de servicios” (de Justicia) y los
justiciables no son sólo “usuarios” sino “consumidores” o “clientes” del Servicio de
Justicia. Entonces, aceptando el criterio amplio de quién es el cliente, se hace necesario
cambiar de lógica. Todo tiene sentido en una organización si hace más rápido o mejor el
camino para obtener el producto que el cliente necesita. Porque la razón de ser de quien
administra o ejecuta un proceso, es brindarle su producto o servicio al cliente. Es
necesario reconocer que no todos los pasos que se realizan dentro de una organización
aportan a lograr la satisfacción del cliente. Muchos pasos están en realidad orientados a
satisfacer la idea que se tiene del cliente y no sus verdaderas necesidades.
La idea de Calidad implica cuestionar el concepto de “poco pero bueno”, para
considerar la calidad de respuesta, pero a su vez el tiempo de la misma.
Las mejoras de la Eficiencia en la Administración de Justicia pueden abarcar
diversos aspectos, como ser condiciones de trabajo, la adopción de marcos flexibles de
gestión, fijación de objetivos, etc.. Pueden ser parámetros: la cantidad de resoluciones
de procesos respecto de los iniciados, los tiempos de los procesos en trámite,
valorándose asimismo el porcentaje de revocaciones, confirmaciones y nulidades de las
Resoluciones de las diferentes Sedes.
III. Horizonte y propósitos de la Gestión de Calidad en los tribunales. Ventajas y
beneficios
Siguiendo a Agustín GAMBOA, diremos que al igual que los otros Poderes del
Estado, el Poder Judicial debe caracterizarse por los resultados que se obtienen en lo
que respecta a la calidad de su servicio; ello independientemente de las soluciones
jurídicas que deban darse a la ciudadanía frente a conflictos específicos. De ahí y según
este Autor, la necesidad de implementar normas administrativas de estandarización
relativas a la Gestión de Calidad; todo ello con la única finalidad de lograr una mayor
eficacia, transparencia y eficiencia de uno de los servicios más importantes que deben
brindarse a la población: el de la Justicia. Por ende, los reclamos sociales requiriendo un
mejor funcionamiento del Poder Judicial no solamente se deben interpretar como una
cuestión concerniente a la correcta aplicación de las Leyes y al término de los procesos,
sino también a la calidad de la gestión.
Creemos que los Estudios y Sistemas de Gestión de Calidad no son ajenos a las
cuestiones procesales y de fondo relacionadas con la labor judicial. Al contrario,
posibilitan un mejor y más eficaz manejo de los mismos porque están destinados a
explotar sus máximas posibilidades.
En el Uruguay el Poder Judicial demanda aproximadamente entre un 1,47% y 1,
5% del Presupuesto Nacional. Los asuntos e intereses tramitados en los diferentes
Juzgados involucran un movimiento en dinero aproximado del 25 % del Producto Bruto
Interno Nacional. Es una Fuente de Trabajo que emplea personal profesional y
administrativo propio (Magistrados, Actuarios, Profesionales y Directores de sus
Cuadros Administrativos, Funcionarios, Auxiliares). Pero asimismo ocupa un número
más grande de profesionales y curiales “externos” cuya principal fuente de vida en
muchos casos es el quehacer Judicial o lo que sucede en los Expedientes Judiciales
(Abogados, Escribanos, Contadores, Rematadores, Peritos de diversas disciplinas,
Procuradores, Empleados de Estudios Jurídicos o de Auxiliares de Justicia, Inversores)
y que son de alguna manera y como se ha dicho en el Capítulo II, “clientes directos” de
la Administración de Justicia. Ésta recauda para el Estado mucho dinero por concepto
de tasas e impuestos varios generados y cobrados por la prestación del servicio, y a su
vez el Estado percibe rentas por la Tributación derivada de las facturaciones y de la
actividad económica relacionadas con la labor profesional de Abogados y Escribanos.
Además, el Servicio de Justicia no es gratuito para el ciudadano común y privado salvo
casos de Auxiliatoria y dispensas especiales legales; debe pagarse. En este sentido,
podemos ver al Poder Judicial como una “Gran Empresa” y no sólo como un Aparato
del Poder del Estado, una perspectiva muy diferente a lo que solemos concebirlo
tradicionalmente. En una perspectiva, en la medida que esta Gran Empresa funcione
ágil y eficientemente, todos ganan.
Pero el quehacer judicial no es sólo dinero. Todos estamos convencidos que el
compromiso con una Justicia más ágil, eficiente y celera, que no va en desmedro de su
calidad, permite realizar los ideales de Justicia, Seguridad y Paz, valores fundamentales
de toda Sociedad. Una Justicia que funcione bien es la garantía máxima de pervivencia
y solvencia del orden democrático y del Estado de Derecho; da tranquilidad, confianza
y seguridad a sus habitantes y a los inversores extranjeros. Un Servicio de Justicia de
Calidad guarda directa relación con su capacidad de satisfacer las necesidades del
justiciable, teniendo como sustento principal el reconocimiento de sus inquietudes y
derechos.
El Uruguay ha encarado ingentes esfuerzos para lograr este desiderátum desde
diferentes abordajes:
- Perfeccionamiento de instrumentos legales y procesales. Un hito ha sido el
Código General del Proceso;
- Implementación de reformas administrativas y en los sistemas de gestión. A
nivel del Poder Judicial, mencionamos entre otros al Programa de
Fortalecimiento del Sistema Judicial uruguayo (PROFOSJU), y los Servicios de
Jurisprudencia (de Tribunales de Apelaciones y de la Suprema Corte de
Justicia);
- Reformas en la tramitación de los Expedientes, estando actualmente abocado el
Poder Judicial a la implementación del Expediente y de las Notificaciones
telemáticos;
- Selección y capacitación permanente de los cuadros profesionales y
administrativos del Poder Judicial (a través del Centro de Estudios Judiciales
del Uruguay -CEJU- y de la División de Coordinación, Capacitación y Apoyo
Actuarial -DICCAP-.
Es un esfuerzo importante pero no basta si no está animado de una Coordinación
sistémica, canalizada a través de una estructura o Sistema de Gestión de Calidad. La
Gestión es el aspecto dinámico de la Política de Calidad, en el caso de la labor judicial
enmarcada o sistematizada de parámetros o cánones que apuntan a una mejor eficiencia
y eficacia del Servicio de Justicia. La Gestión de Calidad no debe ser una sumatoria de
esfuerzos aislados tomando en cuenta aspectos separados de la labor judicial, sino que
debe ser la aplicación coherente, planificada y sistemática de un conjunto de
lineamientos estudiados y adaptados en virtud de sus requerimientos y necesidades para
explotar las Fortalezas, aprovechar mejor las Oportunidades, superar las Debilidades y
ponerse a la altura de las Aspiraciones que respecto al Servicio de Justicia desean
brindar sus operadores y recibir los justiciables. Se trata de estudiar y luego poner en
práctica un Modelo global y coherente que permita optimizar los recursos Humanos y
Tecnológicos, brindando un mejor “Producto” para hacer Realidad los principios
procesales de Celeridad, de Economía Procesal y de Pronta y Eficiente Administración
de Justicia (arts. 6º, 7º, 9º y 10 del Código General del Proceso)
El propósito de abordar y establecer un Sistema de Gestión de Calidad en los
tribunales tiene como propósito adoptar un Modelo de Atención eficaz, celero y
eficiente a los usuarios del Servicio de Administración de Justicia a través de la
planificación, medición, revisión y capacitación. No es un fin en sí mismo; la idea es
mejorar la Calidad en la Administración de Justicia simplificando y optimizando la
estructura interna y la estructura de funcionamiento, para:
1) Acelerar y optimizar el Acceso y el uso para el ciudadano del Servicio de
Justicia;
2) Superar los inmovilismos y las trabas burocráticas;
3) Evitar los desentendimientos y los conflictos entre los usuarios y los
funcionarios;
4) Mejorar, agilitar, facilitar y reducir la gestión administrativa de Jueces,
Técnicos, Administrativos y Auxiliares;
5) Conjurar las dilaciones minimizando o eliminando los llamados “tiempos
muertos” (aquellos que implica el propio trámite de las actuaciones que se
añaden a los términos procesales –la demora que lleva en la práctica poner
un asunto a consideración del Juez y que la parte o su profesional se ponga
en contacto con su decisión, las dilación entre la convocatoria y la
realización efectiva de las audiencias, los tiempos que demanda recibir los
Pedidos de informes y peritajes, etc.) de los procesos;
6) Reducir el tiempo de las diferentes instancias y del dictado de Sentencias;
7) Garantizar la Celeridad, la Eficiencia y la Transparencia en la gestión del
Poder Judicial;
8) Entender y adaptarse a las necesidades de los justiciables;
9) Hacer Realidad una tramitación más efectiva de los derechos sustanciales de
los ciudadanos (art. 14 del Código General del Proceso) cuyos intereses
están sometidos a la decisión de los Magistrados judiciales;
10) Minimizar gastos de funcionamiento y costos burocráticos, aprovechando los
recursos Presupuestales en forma más eficaz y eficiente para el Servicio de
Justicia.
IV. La Gestión de Calidad en los tribunales no pasa sólo por la innovación
tecnológica, sino por el Pleno Empleo de los medios económicos, tecnológicos y
humanos
Suele creerse que en el Poder Judicial la implementación de un nuevo Sistema de
Gestión de Calidad y el avance en el “Expediente Electrónico” (por ejemplo, Ley No.
18.237, Acordadas de la Suprema Corte de Justicia Nos. 7637, 7644 y 7648) ayudará a
aliviar o reducir los “tiempos muertos” de los procesos y contribuirá a acercar más el
acceso y la información al Usuario de Justicia.
Consideramos que es cierto, pero que no es suficiente. Porque los procesos
judiciales son llevados adelante por seres humanos. Si apostamos sólo a lo
tecnológico, teniendo en cuenta el costo y el sacrificio económico que ello implica,
pero no cuidamos que el Personal Judicial esté capacitado, adaptado y con la actitud
mental para emplear los nuevos sistemas, habremos derrochado los dineros de los
contribuyentes. En los últimos tiempos el Poder Judicial ha avanzado en medios
materiales y tecnológicos, así como en la dotación de recursos humanos. Sin embargo y
ante una distribución de los mismos recursos tecnológicos para todos los tribunales, un
análisis de los datos Estadísticos disponibles en el Poder Judicial muestra que entre las
diferentes Sedes de similar materia y competencia existen y seguirán existiendo
diferencias en cuanto al tiempo de duración de los litigios; inclusive podrá observarse
que existen disimilitudes sorprendentes en los tiempos de tramitación de los juicios
entre Juzgados de una misma Oficina. Tales desniveles de gestión entre las diferentes
oficinas conspiran contra un Modelo de Eficiencia y de Calidad a nivel global de todo
el Poder Judicial. Pero ante todo demuestran que hay un factor no tecnológico, sino
humano, que debe apuntalarse, para superar estos desniveles de gestión y de demoras
entre las diferentes Oficinas y Sedes. Por otra parte, si los avances tecnológicos no son
absorbidos por personal calificado o con motivaciones o aspiraciones de superación,
aquéllos no podrán aplicarse con celeridad y eficiencia. La práctica muestra que ante
cada cambio tecnológico no todos los funcionarios tienen la apertura o permeabilidad,
la capacitación o la capacidad para adaptarse, y algunos demoran más que otros; en
algunos casos, cierto personal se autoexcluirá y se pondrá “por fuera” de las
innovaciones. También la práctica advierte que en ciertas Oficinas o Juzgados los
recursos tecnológicos y materiales son mejor aprovechados por unos respecto a los
otros, y que no todos los elementos humanos tienen la misma capacidad de trabajo.
También debe valorarse el uso adecuado del personal, que en definitiva va a afectar
el servicio. La capacitación y motivación de los Funcionarios Judiciales tiene igual
importancia que la capacitación y motivación de los Magistrados.
Si el Personal de Justicia no cambia su manera de actuar no habrá cambio posible.
Desgraciadamente, no todos comprenden que el Funcionario es ante todo un “Servidor
Público” y que el Funcionario está para la Función y no la Función para el Funcionario
(art. 59 inc. 1º de la Constitución Nacional). En el caso de los avances tecnológicos,
estos solamente podrán ser valorados y utilizados cabalmente en su máximo
rendimiento por personal calificado y comprometido, con capacidad de trabajo. Un
sistema de Gestión de Calidad permite evaluar de qué recursos humanos se dispone,
cuáles son sus motivaciones y sus aspiraciones, cuánto es valorado su trabajo por sus
Superiores y por los Usuarios del Servicio cuáles son sus capacidades y qué pueden
aportar para dar y aportar lo mejor de sí. Asimismo permitirá medir la productividad y
el rendimiento laboral, y detectar si realmente será necesario más personal o si basta
con incentivar y hacer rendir más al personal ya existente.
El Poder Judicial por cumplir un Fin Esencial del Estado y por los Valores que
defiende, es una tarea de Compromiso Social que por sí es un importante motivador. Se
dice que ser “Judicial” era antes un motivo de orgullo muy especial para ese
Funcionario, una motivación no medible en Dinero que no siempre fue retribuida
acorde. Un sistema de Gestión de Calidad permitiría ver hasta dónde esta idiosincrasia
se mantiene en el Funcionario Judicial y en su caso de qué modo podría motivarse o
incentivarse, y para ello qué implementos se necesitarían (capacitación, sistema de
promociones, mejores retribuciones o “primas” económicas). En otros sistemas
judiciales se ha prestado especial atención a la organización del equipo de trabajo de las
oficinas judiciales, reemplazándose el control por la coordinación y la motivación.
La concepción de tareas en forma dinámica permitiría atender las exigencias de la
cambiante realidad. La organización de los equipos de trabajo no puede obviar aspectos
el manejo de conflictos internos, cuestiones comunicacionales y adiestramiento en
aspectos organizativos.
En este sentido la evaluación y autoevaluación permiten observar los resultados e
identificar problemas. Siendo siempre válida, concebida como un proceso participativo,
constructivo y consensuado.
La idea en un Sistema de Gestión de Calidad de Tribunales no es prescindir de
nadie ni señalarle deficiencias o carencias, sino estudiar y formular cómo lograr que
cada Funcionario Judicial (Magistrado, Técnico, Administrativo o Auxiliar) pueda dar
y rendir lo mejor de sí en la forma más Eficiente y Eficaz posible.
La Gestión de Calidad en el Servicio de Justicia intenta optimizar el quehacer
judicial mediante el pleno empleo de los medios tecnológicos en conjunción con un
elemento humano a la altura de los requerimientos y de lo que se espera debe proveer la
Justicia a los habitantes de la República: Seguridad y Armonía Social.
V. Calificación, certificación, estándares y áreas en que se proyecta una Gestión
de Calidad en los tribunales
Cada vez la Sociedad exige respuestas más efectivas a la Administración de Justicia
y ésta debe desarrollar su capacidad técnica y administrativa para gestionar una mejora
continua de la calidad del servicio. La elección de los indicadores cualitativos y
cuantitativos que permitan en forma objetiva valorar la gestión y el servicio, es
determinante de la mejora o no de la gestión.
La evaluación o autoevaluación (en su caso) tienen como fin prestar un servicio de
Justicia de Calidad, que pueda aspirar a cumplir con las normas ISO. La aplicación de
normas para mediar la calidad tiene como ventaja básica el aumento de eficiencia y
eficacia. La norma internacional que regula la gestión de la calidad es la Norma UNEEN-
ISO 9000:2005, aplicable en cualquier tipo de organización.
Existen actualmente una serie de normas relacionadas:
- Norma 9000:2005 (fundamentos y principios inherentes al desarrollo de un
sistema de gestión y definición de términos;
- Norma 9001:2008 (requisitos mínimos con que ha de contar toda organización
para certificar un sistema de gestión de calidad);
- Norma 9004:2008 (directrices y principios aplicables para que el sistema se
desarrolle para alcanzar la eficacia, eficiencia y calidad exigibles a través de la mejora
continua);
- Norma 19011:2002 (proporciona las bases para las Auditorías del Sistema de
Gestión de Calidad).
Un Sistema de Gestión basado en la Norma ISO 9001:2008 contiene una serie de
principios aplicables a la Administración de Justicia: el servicio al usuario, la
participación del personal y la mejora continua. La metodología para posibilitar el
cumplimiento de requisitos de la mejora continua abarcan: determinar los grupos de
usuarios, las características del servicio, de los procesos, la especificación de requisitos
legales y de la organización y por último el seguimiento de los indicadores. Es
imprescindible la implicación de la organización en la definición de los procedimientos
y las instrucciones para que se actúe de manera similar y coordinada dentro de la
organización.
Los indicadores de calidad permiten observar tendencias y progresos, así como
obtener una perspectiva global de la organización. También posibilitan considerar a los
destinatarios del servicio y sus expectativas para satisfacer las respuestas requeridas.
VI. Experiencias de Gestión de Calidad en los tribunales
Existen diversas experiencias en países vecinos. En el espacio disponible podremos
hacer un sondeo por algunos países de América a título ejemplificativo.
En la República Argentina destacamos el “Proyecto de Desarrollo de Juzgado
Modelo” (“PROJUM”), la implementación del sistema de calidad norma ISO 9001
propiciado a través de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, la
existencia de núcleos de calidad en la Provincia de San Juan o los encuentros de
integrantes del Poder Judicial por una Justicia más eficiente. Un “Centro de Gestión
Social de Calidad para la Justicia”, entidad sin fines de lucro impulsado durante la
gestión del Dr. Humberto Quiroga Lavié, ha apoyado a tribunales mediante Convenios
de Asistencia en Programas de Gestión de Calidad en el trabajo administrativo judicial.
En las Conclusiones de la Comisión de la Segunda Conferencia Nacional de Jueces
(Argentina, año 2007) se ha propuesto propiciar que los Tribunales Superiores de cada
jurisdicción estimulen a los magistrados integrantes del Poder Judicial al que
pertenecen a adoptar el modelo de gestión de calidad que el Superior Tribunal entienda
adecuado a su jurisdicción; desarrollar un programa de gestión judicial basado en los
siguientes principios: a) liderazgo, b) enfoque en el destinatario de la prestación de
justicia, c) desarrollo y capacitación del personal, d) información y su análisis, e)
planificación estratégica y operativa, f) control de calidad, g) ética en la gestión, h)
control de los resultados operativos; promover un programa de capacitación para
jueces, funcionarios y empleados, enfocado en la gestión judicial en todo el país;
peticionar a los demás poderes del Estado para que habiliten los recursos económicos
necesarios y sancionen las leyes que se requieran para facilitar el sistema de gestión.
En los Estados Unidos la “National Association for Court Management” (NACM)
trata exclusivamente con asuntos pertinentes a la gestión de tribunales federales,
estatales y locales. Su Revista trimestral, “Administrador de Tribunales” (“The Court
Manager”), presenta artículos útiles y actualizados sobre temas de interés para las
Administraciones de tribunales. Las “Guías para la Gestión de Tribunales de Primera
Instancia” (“Trial Court Management Guides”) de la NACM proporcionan a los
administradores Manuales prácticos sobre el manejo del personal del tribunal y de los
sistemas de finanzas. El Código de Ética Modelo de la NACM ayuda a los
administradores a establecer su propia conducta y a crear programas para sus tribunales.
Esta organización también ofrece a sus integrantes la información más reciente sobre
tecnologías de computadoras y de automatización, estrategias para la resolución de
problemas, procedimientos de cobro, administración de instalaciones, planes de
seguridad y maneras de fomentar la colaboración entre Jueces y administrados. El
Premio por Logros en el Sistema Judicial (“Justice Achievement Award”) y el Premio
por Mérito (“Award of Merit”) de la NACM reconocen a las personas y a los tribunales
que se han desempeñado ejemplarmente para mejorar la gestión de los tribunales.
En El Salvador, la Corte Suprema de Justicia recibió por parte de la Asociación
Salvadoreña de Industriales (A.S.I.) un reconocimiento por ser un modelo de institución
en la administración de Justicia y por estar certificada bajo la Norma ISO 9001:2000 en
las áreas administrativas.
En la República de Guatemala, el “Reglamento Interior de Juzgados y Tribunales
Penales” (Acuerdo No. 24-2005 de la Corte Suprema de Justicia de ese país) preconiza
en sus arts. 2. y 3. y especialmente en este último que la realización de las finalidades
jurisdiccionales y de la gestión de Despacho incluyen una gestión que preserve la
dignidad de los usuarios y la prestación de un servicio con altos niveles de calidad y
efectividad.
VII. Conclusiones
La Gestión de Calidad en los tribunales viene de la mano con la necesidad de ofrecer
una mayor celeridad, eficiencia y eficacia en el de Servicio de la Administración de
Justicia. Implica remover mentalidades ancestrales y burocráticas, pues cambia la
terminología y con ella la perspectiva: el Poder Judicial y los tribunales se apreciarán
como “Proveedores de Servicios de Justicia”, y el “usuario” será un “consumidor” de
dichos Servicios; asimismo, no se dejará de recordar que el concepto de “funcionario”
como “Servidor público” en este esquema sigue especialmente vigente. Esto no implica
desvalorizar ni mercantilizar la labor judicial, sino ponerla al alcance y a disposición
del ciudadano. Para tal fin, la mejor satisfacción en la tramitación de los derechos
sustanciales del justiciable depende del pleno empleo de todos los recursos (humanos,
tecnológicos y económicos) de los tribunales.
Esto permitiría una respuesta adecuada, otorgaría más garantías y brindaría más
transparencia frente a las exigencias de los ciudadanos. Una Sociedad cada vez más
informada, dinámica y compleja necesita una Administración de Justicia a la altura de
sus requisitos y expectativas. En estas circunstancias, el Sistema Judicial debe estar en
una posición que le permita detectar y alertarse ante esas necesidades y cambios, para
implementar una mejora de sus procedimientos y para cumplir en forma adecuada con
las funciones que le asignaron la Constitución y las Leyes.
A efectos de conciliar el Tiempo con la Justicia, es necesario estudiar e
implementar en los tribunales un Modelo de Gestión de Calidad que permita acortar los
tiempos de demora de los trámites internos evitando o minimizando en su caso los
llamados “tiempos muertos” del proceso, que posibilite una mejor distribución y
manejo de los recursos mejorando el desempeño de todos los factores y que contemple
los aspectos más apreciados por los usuarios, poniendo el Sistema al servicio del
individuo y no al revés.
En este sentido sería interesante se promoviera en forma sistemática y en todos los
niveles de la Organización de Justicia tales Estudios y Consultorías, descontando que
los beneficios serán mayores a la inversión y que se contará con el apoyo de todos los
interesados.
Montevideo, 26 de junio de 2009
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